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SIPIA
TEMAS DE ESTADÍSTICA
El infortunio de las cifras
A pesar de la importancia creciente que el tema indígena ha cobrado en las últimas décadas, en México, América y el mundo, el poder determinar con precisión la magnitud de la población indígena en nuestro continente sigue siendo una tarea llena de obstáculos. El Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización Panamericana de la Salud (OPS) suelen informar sobre el tema con expresiones como éstas: “La población indígena de América se ha estimado entre 40 y 60 millones de habitantes” (OMS), “el número total de indígenas de América Latina y el Caribe se estima en más de 40 millones” (BID), “la población indígena de América Latina puede estimarse entre 30 y 40 millones de personas” (BID), “América Latina alberga a cuatrocientos pueblos, alrededor de 50 millones de individuos” (CEPAL) o “los pueblos indígenas representan 45 millones de personas conformados por 400 pueblos diferentes ubicados en 24 países de la Región de las Américas. Esta cifra representa el 6% de la población total de las Américas, el 10% de la población total de América Latina y el Caribe y el 40% de la población rural de América Latina” (OPS).
¿Cuál es la razón determinante de esta vaguedad y diversidad de cifras, “estimaciones” o “magnitudes aproximadas”? La revisión minuciosa de la información existente muestra que el problema principal es el de los países que, incluso teniendo núcleos importantes de población indígena, no la registran en sus censos y encuestas. El caso más crítico es el de Perú (se estima que su población indígena alcanza los 9 millones), pero también los de El Salvador, Honduras y prácticamente todo el Caribe. Sumado a lo anterior, contribuye a la “invisibilización” de la población indígena el uso de ciertas categorías que sólo registran a “hablantes de lengua indígena” de 5, 6 y 12 años o más (México lo hizo hasta 1980; desde 1990 comenzaron a registrarse los menores de 5 años que habitan en hogares cuyo jefe o jefa hablan lengua indígena). No menos recusable es el de aquellos países que aplican categorías que han sido duramente criticadas por las ciencias sociales, como son los casos de Brasil y Uruguay que registran a los grupos étnicos por “raza” o “color”.
El Programa Universitario México Nación Multicultural, de la UNAM, realizó en el curso de este año una cuidadosa revisión de fuentes censales, de encuestas y muestreos, así como de estudios de caso, para tratar de determinar una cifra básica, a partir de la cual observar con mayor detalle la situación de cada país. El panorama general resultante de este ejercicio muestra que de los 45 países de América, 24 no registran a su población indígena. Si nos atenemos a las cifras oficiales proporcionadas por los 21 países restantes (incluidos Estados Unidos y Canadá), habitan en América 38,504,026 indígenas, cantidad que está sensiblemente por debajo de todas las estimaciones hechas por demógrafos y otros científicos sociales. Este hecho tiene gran importancia al momento de diseñar políticas públicas, definir inversiones y, en general, destinar recursos para el desarrollo integral de los pueblos indígenas del área.
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